10 Miguel Parra Simpson. Lepoldo Santos. Testimonio


Miguel Parra Simpson y Cecilia Soto Blanco. 

Leopldo Santos. Testimonio

 

Por: Leopoldo Santos Ramírez / Revista Oposición. 1970.

TESTIMONIO

 Aquí va la historia atrás del artículo de 1970, algo que revela un tanto la personalidad de Cecilia Soto. Ella ya no participaba en el Comité de Lucha desde 1969 y yo continué como responsable del club de la Juventud Comunista por ese año y el siguiente. Todos los que aparecen en la fotografía -que publicaste- Zama, Barragán, Valdespino y Manuel Ovilla Mandujano, incluyendo a Ceci, eran del último semestre de la carrera y se retiraron del movimiento durante los primeros meses de 1969. 

Después del 68 y la tregua por los juegos olímpicos se desató una división profunda entre las corrientes participantes, provocando que el reflujo del movimiento se acentuara. Al mismo tiempo, priístas y grupos de derecha querían desbancar a los comités de lucha como representantes de las bases de las escuelas y facultades. Especialmente la Facultad de Derecho contenía a los porros más destacados de la federación de porras que utilizaban tanto el gobierno como las autoridades de las facultades más combativas, lo cual dificultaba nuestro movimiento. 
Además de este contexto, Gustavo Díaz Ordaz estaba a dos años de dejar la presidencia y se desataron las pugnas por la sucesión. Sobresalían Corona del Rosal y Echeverría casi al final de octubre 69. En un verdadero acto de provocación porros distribuían propaganda contra los presos políticos y el movimiento estudiantil. En el estacionamiento, dispararon contra Miguel, participante, pero no como activista y gran amigo de Cecilia junto con Vicky, su esposa. 
Ceci, quien vivía con ellos sufrió un gran golpe sicológico pero lo escondió siempre con frases que implicaban que a ella le interesaban más los resultados políticos. El asesinato atrajo la atención de las bases estudiantiles y el Comité de Lucha se reanimó.
Un año después en el día de su fallecimiento a iniciativa de Ceci y Vicky, colocamos una placa con el nombre de Miguel, para recordar el asesinato que se cometió en la facultad. Fui el orador central, y el mitin se desarrolló en la penumbra de octubre y luego en la noche. Pero aquí aparece Ceci. Como medida de precaución convenció a Juan Camarena, otro gran amigo de ella, para que me protegiera a distancia con un rifle de largo alcance, mientras yo atendía los requerimientos del mitin y tomaba la palabra. Esto me lo confesó ella y a decir verdad era muy seria al tratar estas cosas. Otro dato que nunca me hizo dudar de su dicho era que Juan Camarena estaba medio loco y por una causa noble era capaz de eso y más.
Esto revela el aspecto de lealtad que Cecilia tuvo para con sus camaradas, por todos querida en el club o célula de la Juventud comunista de la Facultad de Derecho, a pesar de que los mismos compañeros la apodaban "mamá Stalin". 
Hay más, ojalá podamos platicar alguna vez sobre ella. 

Abrazo,

Dr. Leopoldo Santos Ramírez

Profesor investigador

El Colegio de Sonora

lsantos@colson.edu.mx  

Tel: 2595300 ext: 2233

Hermosillo, Sonora, México. 



. . .

Hola Leopoldo

Nuevamente, muchas gracias. Incorporamos ambos documentos. El artículo publicado en 1970 en la revista Oposición y tu testimonio que nos envías ahora para el libro. 

 Si, hay mucho que platicar. Me dará mucho gusto poder hacerlo contigo en alguna ocasión.

Las pláticas con Victoria Moreno y con Pedro Castillo han permitido que emerja este periodo de la vida de Cecilia.

Todo esto estaba invisibilizado.Y con ello se borró parte de la historia de la lucha popular de México.

Para este borramiento, convergieron múltiples factores, situaciones y actores sociales nacionales e internacionales. Desde la propia situación de la guerra fría, el anticomunismo de las políticas macartistas en América Latina y de lo que ha sido llamado la ‘guerra fría cultural’, que amplió las dimensiones de la lucha de clases en América Latina. Así como el conflicto chino-sovietico que dividió a la izquierda popular radical.

El resultado de esto y otros aspectos que confluyeron, fue el borramiento e invisibilización epistemológica de la gran experiencia de la lucha popular mexicana. 

Esta devastación orquestada fue articulada simultáneamente con tratamiento militar y de inteligencia policíaco judicial similar al que se utiliza para destruir a un enemigo en la guerra o al crimen organizado.

Ese uso sistemático, continuo y premeditado de la Violencia de Estado multidimensional contra las luchas populares en todo el país, tenía como objetivo central preservar y encubrir, a su vez, la usurpación del ejercicio de la soberanía popular en nuestro país, como señala Pedro Castillo. 

En cada etapa desde los años de 1960, esta estrategia policíaco-militar y de inteligencia, implicó pasar de la una grerra de baja intensidad continua y sorda, al periodo de la guerra sucia en la década de los años de 1970 y 1980. Y desembocó, con la expansión mundial del neoliberalismo en la necropolítica de Estado.

Al revisar otras experiencias internacionales e históricas, tanto previas como contemporáneas y subsecuentes, se observa un patrón psicosocial criminal de parte de las oligarquías criollas nacionales, aliadas subordinadas de la plutocracia transnacional financierista. 

De esto y con este pie, iniciaremos un texto a manera de EPÍLOGO de este libro acerca de Cecilia Soto Blanco. Donde hablaremos del 'nuevo territorio existencial humano' en disputa en la actualidad, con respecto a las poblaciones del mundo y su condición humana.  

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