3. Cecilia. La maga, las notitas y la addenda
3. Cecilia. La maga, las notitas y la addenda…
La Maga
Empiezo con una definición, en calidad de tabique conceptual para los académicos:
Maga o mago: dícese de aquella persona que no cabe en la Historia…, pero que rebosa plena y jubilosa en la memoria y el corazón del pueblo. Esto, desde la perspectiva psicosocial.
Menudo trompo a la uña para los historiadores historicistas de oficio y/o de cargo… y mira que los he visto hasta hoy, con el engrudo hecho bolas.
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2022, septiembre 25. Hola querida Angélica. Haces referencia a un pasaje de ese OTRO periodo de la vida de tu tía, con la heroica jornada fundacional sindicalista de las COSTURERAS, en 1985 después del terremoto del 19 de septiembre. Únicamente digo que es un pasaje igual de apasionado y amoroso como TODA la vida de la querida Cecilia Soto Blanco. Trabajar sobre ese periodo te toca a ti y lo comentamos con lo que yo tengo.
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Ayer estuve hablando con Pedro Castillo Salgado, el incansable luchador, como dice Alberto Híjar. Él fue un gran compañero de militancia de Cecilia Soto de 1966 a 1968, en la Escuela de Derecho de la UNAM. Para este escrito lo menciono como Pedro. Yo solo iba para averiguar algo de ella...
Pedro, la persona de 76 años que conocí, hasta la fecha es un gran activista político de la izquierda popular radical actual (sic). Cosa que también ignoraba yo. Me lo presentó el Dr. Lefteri Becerra Correa, un nuevo amigo muy solidario y brillante investigador social, quién tiene en espacial estima a Pedro como un maestro de la vida.
Pedro fue camarada de Cecilia en el intenso y agitado periodo de 1966 a 1968 de la Facultad de Derecho. Pedro reconoce lo que en esa época aprendió al convivir con ella y el colectivo encargado de la dirección política de la célula (club) ‘26 de Julio’ de las Juventudes Comunistas de la Facultad de Derecho de la UNAM.
Este colectivo vanguardista estaba integrado por jóvenes brillantes y destacados: José Barragán, Arturo Zama Escalante, Manuel Ovilla Mandujano, Rubén Valdespino y la única mujer… Cecilia Soto Blanco, en todo ese periodo. Complementándose entre ellos. Grupo que representaba el más alto nivel político de la universidad de ese momento, por su perspectiva crítica marxista-leninista y acceso a información de las luchas populares y de la política del país. Donde Cecilia se destacó a su vez. Ellos nutrieron el movimiento de la Reforma Universitaria de las posiciones políticas más relevantes. Y la supieron guiar hacia la confluencia, insospechada, en alianza estratégica con el movimiento campesino popular. Gracias a sus vínculos que se extendieron hasta la red de las juventudes comunistas de las normales rurales.
Y en todo esto que dice, Pedro pone especial énfasis, aquilatando sus palabras.
La militancia de Cecilia venía desde 1963, cuando participó en la Conferencia de Morelia y la necesidad de la creación de una nueva organización estudiantil: la Central Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED).
1963. En Morelia, Michoacán, del 15 al 17 de mayo se reúnen por primera vez los estudiantes democráticos, salidos de la Confederación de Jóvenes Mexicanos y agrupaciones independientes para formar una central estudiantil unitaria, independiente y democrática, surge de las discusiones la Declaración de Morelia.
Y ya siendo estudiante de Derecho de la UNAM en 1964.
Lo que encontré en esa conversación tan generosa, que honra a Pedro, fue la comprensión, no solo de ella, sino ¡¡del propio 68!! (sic). Imagínate a mi edad aprendiendo de algo de lo que yo llegué a dar conferencia en 1977 por allá, en Santa Rosalía, B. Cfa. Sur -a los 19 años de edad-. Y de lo que tanto se ha publicado 50 años después... De esa herida histórica popular del país y de sus FANTASMAS PSICOSOCIALES que aún flotan en el presente de realidad continuo, desde entonces. Activos y operantes.
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Con los resultados de la entrevista hice una infografía acerca de la Marcha por la Ruta de la Libertad, realizada en febrero de 1968. Azaña
en la que Cecilia y el grupo de activistas de las Juventudes comunistas
jugaron un papel crucial. A partir de esta infografía pudimos armar la
entrada en el blog con el mismo nombre.
...aún en revisión.
A partir de eso, hemos continuado la conversación con el camarada Pedro y nos regaló sus libros: Lecumberri en el 68 y La lucha de clases en el 68.
El primero, es un relato testimonial de una persona que no solo atravesó el calvario de los presos políticos en la carcel. Sino que lo hizo con la lucidez y entereza de asumirse, no como mártir, sino con el espíritu de combatiente de una causa justa.
El segundo libro, mucho más breve, La lucha de clases en el 68, lo incorporamos completo como una entrada de este blog. Es la brillante exposición de la tesis socio-politica marxista, con la penetrante mirada de un experto estratega, curtido en mil batallas, de la experiencia histórica de un pueblo heróico en lucha, que desafió y evidenció la USURPACIÓN de la oligarquía criolla nacional y su Estado represivo. Y disputó la SOBERANÍA POPULAR en el país, mediante una Revolución democrática popular pacífica en 1968. Misma que fue derrotada mediante el ejercicio de la violencia sanguinaria de Estado y del Ejército sobre el propio pueblo de México.
Tesis que rinde honor al pueblo
de México, de entonces y de ahora, a su generación estudiantil y a sus
compañeros de la Juventudes comunistas, entre ellos Cecilia, que tanto
aportaron de manera lúcida y valiente, para esta gesta histórica.
Este
es un libro hermano de la tesis de licenciatura de Cecilia Soto Blanco
titulada: La Huelga en la Lucha de clases en México.
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ANOTACIONES AL MÉTODO: Hay ocasiones que descubrir algo en un lugar, en un momento dado, te permite comprender o tener elementos para explicar algo más, de otro lugar y de otro momento. Y con ello se despliega, lo que llamo, el ‘alineamiento de la coherencia de sentido’ de eso que se quiere comprender. Y eso que se quiere comprender, en ocasiones es la propia vida… Hay personas que nos aproximan con su hacer a eso mismo. Solo por ser congruentes con ellas mismas…
Todo lo que se hizo para los 50 años de la conmemoración del 68… ¡¡¡y Cecilia Soto Blanco, la maga apasionada -para nada romántica- permaneció INVISIBLE!!! Hasta para sus COMPAÑERES, de su propia Facultad de Derecho, responsables de la producción de eventos de conmemoración y de género. ¿Resultó innecesario o incómodo hacerla visible? …si es que acaso alguien la mencionó en algún enlistado genérico o de género...
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SEGUNDA NOTA METODOLÓGICA: Para darnos una idea del contexto de comprensión, Pedro, el camarada de Cecilia, menciona lo dicho por Antonio Caso, abogado y filósofo, que fuera rector de la UNAM en otro momento. Dicho que los estudiantes y maestros traían a su presente, en los pasillos de la Facultad, en esa época:
‘Cuando tiembla la Facultad de Derecho tiembla la Universidad y cuando tiembla la Universidad, tiembla el Pueblo de México’.
Esta es una brillante tesis psicosocial popular ‘telúrico-social’ histórica de ese presente de realidad de la mitad de los años 60 (sic).
(… ¡¡ y uno o dos días anteriores, con Berenice, le mencionaba el concepto de la ‘coherencia de sentido para la alineación de la construcción de la mirada popular-comunitaria’!!)
Tal es el portento de esta señora entrañable. Tal es el desconocimiento de esa gran maga amorosa, sabía y valerosa, siempre políticamente incómoda a las buenas conciencias -académicas e institucionales- y siempre incomprendida para las mentes de colonialidad cultural burocrática con y sin género.
Fiel a la memoria estudiantil-popular de Ensenada y del estado de B. Cfa., esta gran (anarco) marxista, comunista y posteriormente maoísta, irredenta, incorruptible e indomable. Ese es un cóctel de congruencia ético-social de maga. En ello se empeña y se ofrenda la vida, nada más…
Simplemente te adelanto que ese otro pasaje de su historia personal, estuvo estrechamente ligado de manera trascendente y crucial, al propio proceso que desembocó en el 68 (sic). Ya habrá tiempo de hablar de eso en su momento. Fue otra gesta épica histórica. Y Cecilia no se ve… Genial.
...y mira que conozco otras versiones sobre ese periodo del país previo al 68 estudiantil; y otros personajes, incluso relacionados con gente de allá mismo de Ensenada, que les cuesta trabajo mencionarla también, si acaso.
Y mira que me tocó ver al profesor Hugo Amao o a Gildardo Meza, frente a frente debatir, con Cecilia en el seno de las asambleas generales de la propia Preparatoria Ensenada, como si fuera la gran tribuna de los crudos y apasionados debates ideológico-políticos -de alta escuela política- del QUÉ HACER del momento. Para distinguir lo que es la grilla infantil universitaria del debate político maduro y radical. De la misma manera que se conversaba cordialmente en los pasillos de esa sencilla escuela. Y cada uno impartía sus clases en los salones académicos o se marchaba juntos por las calles de Ensenada, por Viet Nam o por Chile; lo mismo que por presupuesto para la educación. La única diferencia es que para algunos podía significar un escalón político, mientras que era ella la que sabía que estaba sembrando y abonando futuros de emancipación libertaria. Y que era importante hacerlo con todes, para enriquecer la mirada democrático popular, sin pecar de ingenuos.
Te digo: es maga. Eso hizo también en Ensenada, como nos tocó a nosotros en los años 70. Y como a ti te tocó ¡¡también con las costureras!!, en el 85.
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Ahora, por nuestra parte, continuamos con la asignatura pendiente común a todes les ensenadenses y baja californianos. Se corrobora algo que siempre supe desde entonces: no se terminará de comprender la 'Era mítica de Ensenada' y el fantasma del Cogobierno, vigente por 40 años, hasta que no se reconozca la gran aportación determinante y crucial al movimiento popular-universitario de Baja California de esta mujer que nunca se declaró feminista, aunque se pitorreaba del patriarcalismo, en las narices machistas de los caciques de los corporativos patriarcalistas modernos de derecha y de izquierda, con los que interactuaba como cisne en el pantano. Cecilia siempre declaró, con su hacer, como lección de libertad y de creación en la vida: es preferible ser cabeza de ratón, que cola de león. Alúdase en ello cualquier tipo de dispositivo corporativo-burocrático moderno: institucional o no; académico, intelectual o político...
¡¡¡Entrañable y apasionada maga incómoda... que cada 10 años se reinventó a sí misma, desde su infancia y adolescencia!!! En correspondencia con su aprendizaje continuo de inserción y alineamiento de coherencia ético-política de su presente de realidad… ¡¡HISTÓRICO!!
¿De quién más se puede decir algo así como persona invisibilizada plena de generosidad y desapego, de esa época?
Larga vida a la gran maestra de la lucha popular-estudiantil en la memoria y el corazón del pueblo.
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TERCERA NOTA METODOLÓGICA. Benjamin comenta:
Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo «tal y como verdaderamente ha sido». Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro. Al materialismo histórico le incumbe fijar una imagen del pasado tal y como se le presenta de improviso al sujeto histórico en el instante del peligro. El peligro amenaza tanto al patrimonio de la tradición como a los que lo reciben. En ambos casos es uno y el mismo: prestarse a ser instrumento de la clase dominante. En toda época ha de intentarse arrancar la tradición al respectivo conformismo que está a punto de subyugarla. El Mesías no viene únicamente como redentor; viene como vencedor del Anticristo. El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza sólo es inherente al historiador que está penetrado de lo siguiente: tampoco los muertos estarán seguros ante el enemigo cuando éste venza. Y este enemigo no ha cesado de vencer.
TESIS DE FILOSOFÍA DE LA HISTORIA. Walter Benjamin, #6
¿Es que acaso Cecilia y Benjamin conversan, con su ala rota de cada quién? ¿O simplemente es que ambos conocieron ese instante de peligro ...y en él se reconocieron fuera del tiempo?
Por mi raza hablará el espíritu
Cecilia Soto Blanco
Por las grandes vivencias de mi alma, en las luchas políticas 1966, 1968, 1971, es a través de las cuales mi experiencia creció y se desarrolló de alumna a maestra con su respectivo apoderamiento del movimiento qué conlleva el nacimiento del movimiento de masas y …feminista qué se abren paso protegidos por un movimiento de riesgos verdaderos qué pone a prueba la veracidad de todos y cada una de las vivencias, la toma de conciencia como un proceso vivencial de todos y todas y su adscripción a las causas sociales y los cambios políticos necesarios para romper con el paternalismo de los universitarios, con la hipocresía de los gobiernos
en turno y con la antidemocracia de los sistemas de control social en el campo, la ciudad y el estado.
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ADDENDA: urdimbre y tramado del borramiento Vs. tejido de co-creación popular-comunitaria
Una addenda es el conjunto de adiciones al final de un escrito.
Al final, observamos dos aspectos simultáneos para reflexionar cuáles son las diferentes causas de la
invisibilización y borramiento de Cecilia Soto Blanco en su papel de dirigente destacada del movimiento estudiantil universitario de la UNAM desde la Facultad de Derecho, al igual que su papel en el movimiento estudiantil de la Preparatoria Ensenada, de la UABC a mediados de los años 70:
El 'paralaje político', al decir de Salvoj Zizek, entendido como 'el antagonismo social que no da lugar a ningún terreno común entre los agentes en conflicto'
que subyace en algunos casos -como el de Nateras, quién también fuera militante contemporáneo en las Juventudes comunistas-, que converge paradojicamente con el anticomunismo variopinto, que subyace a las voces y referencias, en relación a un personaje como Cecilia Soto Blanco y su acompañamiento ético congruente a las luchas populares estudiantiles en la co-construcción del ejercicio de la soberanía universitaria.
Y la perlongación -entendida como la antigua navegación costera para hacer mapas- de temáticas y territorios que proponemos para construir una manera peculiar de mirar a Cecilia, para hacer visible su participación determinante en los dos movimientos estudiantiles. Eso es crucial. También, a manera del telar de cintura, esto permite observar una urdimbre peculiar en donde hilos de diferentes tipos quedaron paralelos para poder entretejer un entramando de borramiento y de invisibilización. Cada uno de esos hilos de la urdimbre proviene de distintos orígenes psicosociales y son de materiales diversos.
Que sobre la memoria de Cecilia hayan coincidido acciones similares y complementarias, por motivos tan distintos que tienen su explicación desde los contextos geopolíticos anticomunistas, como puede ser el periodo de la guerra fría de EU con la URSS, el de la guerra sucia en el país, y los antecedentes del neoliberalismo, pasando por las discrepancias, deslindes y enredos discursivos entre la izquierda radical y la izquierda aperturista que siguió a la amnistía a los presos políticos del 68 en 1971; la mediocridad intelectual de investigadores que la conocieron y convivieron con ella, hasta las mezquindades personales de personajes tan mediocres como Nateras; para señalar extremos distantes de comparación. Todos ellos, coincidieron en el borramiento paradójico de Cecilia.
En medio, existe también personajes
que participaron en este borramiento e invisibilización involuntariamente, pero
con su propia iniciativa o su no acción. Una explicación tiene que ver con el síndrome de Estocolmo epistemológico en los procesos de transmisión de los hechos históricos. Otro tanto, como responsabilidad de la izquierda popular radical, pienso que se debe a que no se
han terminado de comprender esos hechos históricos, ni a los sectores
populares, ni sus circunstancias en las que actuaron y nos dejaron un legado de
experiencias que no comprendemos aún. Los esfuerzos y contribusiones de Pedro Castillo al respecto, hacen visible que aún faltan otros aspectos que reflexionar y de los cuales aprender.
Cuando caracterizamos a Cecilia Soto Blanco como una maga psicosocial, esto incluye que fue una excelente dirigente y estratega de política popular con perspectiva marxista, e ideología anarquista y comunista, con militancia originalmente en las Juventudes comunistas en los años 60, y a fines de los años 70 fuera tesonera maoísta del Grupo Compañero y después la Organización Revolucionaria Compañero, en la construcción del MRP, de la unidad de la izquierda del PMS y del PRD. Todo ello construido desde la propia experiencia de la militancia política permanentemente vinculada con los sectores populares y su propia mística vernácula comunitaria (sic), que alimentó y fortaleció su voluntad de trabajo político firme y amoroso, al mismo tiempo.
Decir que fue maga no es una caracterización esotérica-metafísica chabacana. Decimos que es una caracterización psicosocial que incluye el cóctel de congruencia e integridad ético-social sencillo, pero no simple.
Es decir, una caracterización que contempla la complejidad histórica de larga duración (sic) de un país inmerso en la densidad de la colonialidad mental y cultural, no solo económica y política. Y de su subordinación lacaya de la época, al imperialismo norteamericano.
Y que, a la vez, incluye algo más… aquello que ha sido invisibilizado históricamente durante los 200 años de independencia. Ese algo que no teníamos manera de nombrarlo para reconocerlo y aceptar su legitimidad. Aquello que Bonfil Batalla llamara el ‘México profundo’ y que nosotros lo vinculamos ahora a la matriz civilizatoria milenaria de la ‘Mutua crianza’ de los pueblos de lenguas originarias e indígenas de nuestro país.
Una persona como Cecilia Soto Blanco, pudo ser al mismo tiempo ortodoxa y heterodoxa en su manera de actuar y de co-construir los procesos políticos sociales colectivos y comunitarios, entre otras razones porque ella misma fue también una persona que amaba la poesía, la literatura y la plástica como espacios de creación lúdica en libertad de lo humano comunitario. Cecilia sabía que los humanos nacemos lúdicos y, además, practicó en su adolescencia y juventud temprana el deporte con pasión.
Lo peculiar de personas como Cecilia es que lograron caminar acoplada a esta perspectiva profunda, por su congruencia ético-social, y con ella participó en la co-construcción de la mirada popular-comunitaria necesaria en nuestro país. Como José Hernández Delgadillo lo hizo …y también resultó incómodo. Para personas como ellos, ‘ser pueblo, hacer pueblo y estar con el pueblo’, al decir de Lucio Cabañas, fue su sentido de la vida.











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