2. Preámbulo: El coro, el mosaico

 

Cecilia Soto Blanco


Luchadora incansable.

A la maestra de la Esperanza y la justicia social

Epitafio

 

2. Preámbulo: El coro, el mosaico

Para este blog, así como para la investigación y la publicación de lo encontrado, en relación a Cecilia, aplicaremos el procedimiento que puse en marcha en la investigación acerca José Hernández Delgadillo, del libro del mismo nombre publicado en 2017. Ese método lo llamé descriptivamente: El coro de voces y el mosaico de miradas. Su nombre lo explica, al mismo tiempo que es una expresión poética. Hacer confluir diversos testimonios sobre Cecilia de quienes los aportan. Tomando en cuenta que, a su vez, están determinados por los diferentes tipos de miradas de quienes confluyen aquí. Y derivadas de sus propias dimensiones relacionales en las que establecieron amistas, trabajo y camaradería de militancia con Cecilia Soto Blanco.

Por otro lado, esto resuelve dos cosas al mismo tiempo: hacemos honor a su memoria con un procedimiento como este, para alguien que fue una persona muy especial y muy sencilla, a la vez. Amante de los procesos comunitarios de la praxis y las construcciones del conocimiento colectivas.

Al mismo tiempo, es el mejor procedimiento que podemos tener en la recuperación de su vida y obra, para resolver el problema que en ella implica afrontar al mismo tiempo: haber sido invisibilizada, borrada y olvidada de la historia (sic).

Para quienes crean que puedo exagerar en esta valoración, doy la primera voz a su gran amiga entrañable, la pintora y muralista Herlinda Sánchez Laurel. Su palabra y su juicio es contundente. Y tiene aún más peso, al apreciar el evento y el momento en el que lo emite, ¡50 años después del 68!:  

Una mujer a la que nadie ha nombrado (sic). Era una líder muy importante en la Facultad de Derecho, Cecilia Soto Blanco, que dirigió teórica e ideológicamente a La Nacha y a La Tita; yo las conocí por ella.

(después) Ella se fue a Ensenada y allá hizo su movimiento.

Esta declaración la hace Sánchez Laurel, en septiembre de 2018, en una entrevista durante la presentación del proyecto del libro 1968: Ellas, con prólogo de Elena Poniatowska, que editará próximamente GM-Espejo Imagen. Son 20 testimonios de la presencia femenina en ese episodio que marcó con ideales y con represión la historia del México contemporáneo (entre ellos los de María García, Rina Lazo, Elisa Ramírez, Olivia Revueltas, Ana Ignacia Nacha Rodríguez, Alcira Soust y María Rojo). El 20 de febrero de 2019, muere la maestra Herlinda, y la revista Proceso publica su entrevista completa el 27 de ese mes. 

En este blog pegamos completa la entrevista de Proceso. Y allí publicamos el link de la fuente directa. 

En lo personal, únicamente vi a Herlinda en 2018 a la salida de otro evento a fines de ese año, me presenté con ella. Se veía delicada de salud. Al decirle que indagaba acerca de Cecilia, se le iluminó el rostro y me pidió con mucho entusiasmo que la buscara. Supe de su muerte, lamenté su partida y que con ella se llevara esos pasajes de convivencia de las dos grandes amigas solidarias que compartieron el universo de las artes pláticas, la poesía, la música y la literatura. Así como lo hicieron con la militancia política en las Juventudes comunistas de 1966 a 1968. En el 68, cada una jugaría su papel en el seno del gran movimiento estudiantil Pro Libertades Democráticas. Y después cada una tomaría su rumbo. La amistad continuó posteriormente en la Ciudad de México, cuando Cecilia viajaba de Ensenada y se hospedaba con ella.

El ángel de ala rota y el poeta

De Herlinda, por lo pronto, nos queda el breve y significativo pasaje de esta entrevista. Su mural de las oficinas del Sindicato de maestros en Ensenada, realizado en 1969-1970. Testimonio plástico-reflexivo del Movimiento pro libertades democráticas del 68.

También existe un cuadró de ella dedicado a Cecilia: El ángel de ala rota. Un cuadro que trasluce esa amistad entrañable de Cecilia y Herlinda. Un torso desnudo de espaldas, muestra la lesión que trunca el vuelo. La paradoja de este ángel es que conoció los cielos y siempre le fueron familiares y próximos. Digamos que los trajo a tierra…

El ángel de ala rota. Herlinda Sánchez Laurel, 1969.

Dedicado a Cecilia Soto Blanco.

Este cuadro de la colección de la familia Soto Peavey.

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Ahí quedó con Herlinda el hilo roto para recuperar otra historia de Cecilia. La historia de su gran amor. El poeta Eliseo Quiñones que muriera en 1968 también. De quién solo tengo registrado que vivió en Ensenada, conoció a Luis Pavía y a Enrique Nansen en el medio de las labores literarias y murió prematuramente en un accidente automovilístico. 

Hay una ficha escueta en Cultura:

Poeta radicado en Ensenada desde niño. Joven promesa de su generación que, al igual que Horacio Enrique Nansen, queda truncada. A su muerte, en accidente automovilístico, dejó inéditos dos poemarios (Traficante y Búsqueda) y una obra de teatro (Shakesperiana). Es el primer poeta bajacaliforniano, como lo dice Humberto Félix Berumen, "en aparecer incluido en una antología nacional como la de Félix Blanco, Antología de poetas mexicanos (1967)". El grupo editorial Mar de Fondo publica un poemario suyo, Barco roto, en 1992.

https://sic.cultura.gob.mx/ficha.php?table=artista&table_id=5250

 

Angélica García Soto nos sorprende y nos comparte una transcripción:

- Un escrito de mi tía para Eliseo.

 

A vuelo rápido, intensidad:

Para siempre a mi amigo Eliseo Quiñones

"Alguien como tú no muere, se retira para ser capaz de inseminar y deambular sin ser visto, ni oído en el sol, en el mar, en la aurora, fumando la pipa de la paz, de lo peor del amor imposible a la poesía y ser un príncipe a lo pobre, una taza de café y un cigarro.

Nadie qué te conoció te olvida porque lograbas barajar con suerte. Juego de tres y contigo 4 vivo la sensación de la barrera. meto el cuerpo al ruedo, saco el alma a la historia, tiro la piedra y no escondo la mano.

Porque si. Porque no, por eso.

Yo también incursioné la ciencia

La pasamos inicia, el amor y el desconsuelo


 

Por mi raza hablará el espíritu

Cecilia Soto Blanco

Por las grandes vivencias de mi alma, en las luchas políticas 1966, 1968, 1971, es a través de las cuales mi experiencia creció y se desarrolló de alumna a maestra con su respectivo apoderamiento del movimiento qué conlleva el nacimiento del movimiento de masas y …feminista qué se abren paso protegidos por un movimiento de riesgos verdaderos qué pone a prueba la veracidad de todos y cada una de las vivencias, la toma de conciencia como un proceso vivencial de todos y todas y su adscripción a las causas sociales y los cambios políticos necesarios para romper con el paternalismo de los universitarios con la hipocresía de los gobiernos en turno y con la antidemocracia de los sistemas de control social en el campo, la ciudad y el estado.

 

2022-11-29. Se atora la transmisión y aparece este mensaje en el Whatsapp:

- Sorry Francisco ya estoy chillando. ¿A dónde te envío estos poemas?

 

Así va esto de los cantos y los colores… en los proceso en construcción.

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Hechos, filtros y narrativas

El hecho de que un personaje como Cecilia Soto Blanco sea INVISIBLE para diferentes testigos y copartícipes contemporáneos, en dos procesos históricos de gran calado, cómo el Movimiento estudiantil-popular del 68 -y sus antecedentes en la CNED, desde 1966-; y el Movimiento estudiantil y magisterial de construcción de los Cogobiernos de Ensenada, que desemboca en el Movimiento Universitario de la Huelga General de la UABC de 1980-81, hace que la pesquisa de un personaje histórico trascendente como ella, haga evidente la frágil y determinante relación entre los HECHOS -visibilizados o no-, el FILTRO de interpretación -subyacentes e implícito- y las NARRATIVAS -posibles- en la construcción de sentidos de significados... para la construcción de la veracidad de la historia fundamentada y legitimada como ‘verdad histórica’.

Lo que a su vez nos recuerdan los laberintos burocráticos de construcción de la "verdad histórica" de los 43 estudiantes de la Normal rural de Ayotzinapa.

Eso mismo, hace que la declaración de A. Martínez Nateras en 2018, nos llama a tener cuidado de lo que se publica y lo que no se publica -incluida la propia autocensura- de lo que se fue testigo y copartícipe.

Considero que la declaración de Nateras, al hacer entrega del Archivo Arturo Martínez Nateras, en torno al Movimiento Estudiantil de 1968:

"No hay historia fundamentada que no se finque sobre la base de documentos, fotografías, de papeles."

Me hace tener cierta inquietud acerca de cómo y para qué se hace la historia. Con Nateras es más que claro que su objetivo es él mismo y también su imagen…

https://es-la.facebook.com/Cultura.UNAM.pagina/videos/el-archivo-arturo-mart%C3%ADnez-nateras-en-torno-al-movimiento-estudiantil-de-1968-se/10155617122529849/ 

Archivo que será digitalizado para formar parte de la colección #M68 Ciudadanías en Movimiento del CCU Tlatelolco, en 2018

Spoiler de construcción: Ya habrá tiempo para tratar algo de esto de las 'nateradas' y sus habilidades de invisibilizador. Sobre todo, porque este es otro personaje que también conoció muy bien a Cecilia y de seguro nunca la pudo soportar. Hablaremos de su libro: El 68. La Conspiración comunista.  Un libro que promete mucho, se le atora el reboso en medio y se tropieza con su propia lengua. Orgulloso, cree que nadie lo vió y se siente heroico e impune. Porque quedan pocos testigos de la época que le puedan corregir la página y desmentir.

... y una de cal para llevar

Una vez que sea hecha visible Cecilia y demostrado que si existió, en su relevancia histórica significativa; a la par desglosaremos otros aspectos. Algo hemos marcado ya en alguna de las otras entradas del blog. Las implicaciones de que ella exista, en cuanto que al hacerlo afloran dimensiones de realidad, sujetos y hechos históricos no reconocidos en su justa escala. Y ¿qué tiene que ver eso con nosotros ahora? 

También, el algún momento mostraremos, desde la perspectiva psicosocial, por qué es importante saber cómo se ve cuando no se quiere mirar o cuando la mirada está torcida (sic). Y lo que ello trae como secuela y trastorno psicosocial histórico para un entorno social. Ya sea el propio país o un ámbito sectorial, regional específico o el de la vida personal. 

Por lo pronto, para no olvidar esta nueva entrada pendiente, invito a reflexionar la séptima tesis de filosofía de la historia de Benjamin. Tal vez un poco cruda la exposición. Prometo que será totalmente comprensible cuando lo abordemos con nuestras propias historias. Con ello cobrará sentido porque emergen los fantasmas psicosociales y por qué terminan perturbando a sus creadores-los vencedores y herederos-dominadores, dice Benjamin- por tiempos interminables y cómo todo ello desencadena la violencia en múltiples dimensiones de nuestra realidad y termina esta, normalizándose como jerarquía, corrupción sistémica, etc. 

En nuestro caso, como señala Pedro Castillo, esto se convierte en normalización de la USURPACIÓN de la SOBERANÍA POPULAR de nuestro país por la oligarquía criolla nacional y la plutocracia trasnacional financierista, durante los dos siglos después de 'independencia'. Violencia constitutiva de Estado (sic) que sólo es posible preservar con necropolítica continua, incluido el despojo, el extractivismo, la explotación social y el genocidio.

 

7

Pensad qué oscuro y qué helador 

es este valle que resuena a pena.

BRECHT: La ópera de cuatro cuartos.

 

Fustel de Coulanges recomienda al historiador, que quiera revivir una época, que se quite de la cabeza todo lo que sepa del decurso posterior de la historia. Mejor no puede calarse el procedimiento con el que ha roto el materialismo histórico. Es un procedimiento de empatía. Su origen está en la desidia del corazón, en la acedía que desespera de adueñarse de la auténtica imagen histórica que relumbra fugazmente. Entre los teólogos de la Edad media pasaba por ser la razón fundamental de la tristeza. Flaubert, que hizo migas con ella, escribe: «Peu de gens devineront combien il a fallu étre triste pour ressusciter Carthage» (Pocas personas adivinarán lo triste que fue resucitar Cartago). La naturaleza de esa tristeza se hace patente al plantear la cuestión de con quién entra en empatía el historiador historicista. La respuesta es innegable que reza así: con el vencedor. Los respectivos dominadores son los herederos de todos los que han vencido una vez. La empatía con el vencedor resulta siempre ventajosa para los dominadores de cada momento. Con lo cual decimos lo suficiente al materialista histórico.

Quien hasta el día actual se haya llevado la victoria, marcha en el cortejo triunfal en el que los dominadores de hoy pasan sobre los que también hoy yacen en tierra. Como suele ser costumbre, en el cortejo triunfal llevan consigo el botín. Se le designa como bienes de cultura. En el materialista histórico tienen que contar con un espectador distanciado. Ya que los bienes culturales que abarca con la mirada, tienen todos y cada uno un origen que no podrá considerar sin horror. Deben su existencia no sólo al esfuerzo de los grandes genios que los han creado, sino también a la servidumbre anónima de sus contemporáneos. Jamás se da un documento de cultura sin que lo sea a la vez de la barbarie. E igual que él mismo no está libre de barbarie, tampoco lo está el proceso de transmisión en el que pasa de uno a otro. Por eso el materialista histórico se distancia de él en la medida de lo posible. Considera cometido suyo pasarle a la historia el cepillo a contrapelo

Cecilia Soto Blanco es una de esas pocas personas que fueron capaces de cabalgar sobre los tornados ensortijados de fantasmas psicosociales de nuestra historia, desencadenados por la recurrente violencia de Estado de la oligarquía criolla colonial de nuestro país. Lo hizo así para poder acompañar al pueblo en su defensa y resistencia social. Y en la construcción de un mundo lleno de mundos autónomos. 

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Para fines prácticos de cómo opera ‘el coro y el mosaico’, en la investigar y al compartir los resultados, el lector podrá consultar algunos artículos, ensayos y documentos históricos que hemos ido encontrado. Cuando ha sido posible, con ellos abrimos una nueva entrada del blog. El lector puede estar tranquilo que lo aquí publicado está relacionado de una o de múltiples formas con Cecilia Soto Blanco y su legado histórico.

Los ponemos para que puedan ser reflexionados desde su propio origen y fuente. Y comparados con su función articulada en este coro y mosaico.

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